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Estas situaciones pueden evitarse con el sencillo método de acostumbrarnos a mantener nuestra boca agradablemente húmeda. Algo para lo que basta con repetir -o pensar- de vez en cuando a lo largo del día esta frase: "Mi boca se llena de saliva, líquida, agradable..." hasta que permanezca así sin necesidad de pensar en ello.
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